sábado, 10 de julio de 2010

Redondela

El Distrito de Redondela, uno de los más importantes de la provincia de Pontevedra, con una población de 14.000 habitantes, era, si tenemos en cuenta gestos y actuaciones anteriores, feudo del Frente Popular español, y perdido por consiguiente para el Movimiento regenerador de España.

Desarrollaba su vida en un ambiente del todo izquierdista, que hacía presumir en sus moradores un espíritu levantisco y propicio a la revolución; abundaban las sociedades y agrupaciones políticas de orientación socialista, y no faltaban tampoco grupos ultra-socialistas, a los que prestaban calor y apoyo "Izquierda Republicana" y "Partido Galleguista", en mal hora puesto al servicio del Frente Popular, descentrándolo torpemente de la órbita que los intereses de la Región reclamaban.

Cualquiera que en Redondela hubiese vivido los últimos tiempos de la República de Azaña, diría que un movimiento revolucionario en España, sería secundado en aquella Villa con todo el entusiasmo y toda la energía que fueran necesarios. Sin embargo, no fue así.

Aleccionados acaso los redondelanos por las molestias sufridas a causa del poquito de revolución que hicieran en octubre del año 34 (1), juzgaron más prudente en julio del 36, ponerse al pairo, y esperar así el desarrollo de los acontecimientos.

Se formó así, en Redondela, al conocerse el levantamiento de Franco en África, un Comité de huelga que integraban, entre otros, José Pereira Míguez, médico forense, por el partido socialista; Olimpio Giráldez, por el grupo Galleguista y el Presidente de la Casa del Pueblo por Izquierda Republicana; pero este Comité, apenas si ha dado señales de entusiasmos revolucionarios, ya porque algunos de sus componentes no los sintiesen de verdad; ya porque el abogado D. Alfredo Lorenzo -elemento muy significado de izquierdas, pero persona de orden- pesó sobre la masa con sus consejos, para que fuesen prudentes y no hicieran tonterías; ya, finalmente, por Telmo Bernárdez, jefe máximo y más destacado de los zurdos en Redondela, hubiese determinado que en la Villa no pasase nada, hasta ver por lo menos como venían las cosas.

Si a esto unimos la actuación del entonces alcalde Serafín Dacosta que, pese a sus ideas socialistas, parece no dio facilidades para un libre y caprichoso proceder de los exaltados, tendremos la clave de por qué en Redondela, a pesar de hallarse la población completamente desguarnecida de fuerza armada, no se registraron sucesos de mayor importancia.

Aportación de Redondela al Movimiento

Bajo la dirección de D. Francisco Cunqueiro Montenegro, verdadero adalid de la causa derechista en Redondela y primer Delegado de O. P. en el Distrito al nacer la nueva España, comenzó en Redondela a tributar al Movimiento Nacional, en la forma verdaderamente admirable que indican los siguientes datos, remitidos por la alcaldía al Gobierno Civil de la provincia en 10 de marzo de 1937:

Aportación en metálico:

Pro Ejército, café, vestuario, etc. etc., 17.019,90 ptas.

Aportación en especie:

Unos 4.500 kilos de víveres; 24 botellas de licores; 118 aves; y 590 piezas de ropa, aparte de otras muchas cosas que no consignamos.

(1) Varios vecinos fueran puestos en la cárcel, sometidos a proceso algunos y otros multados.

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Texto procedente de la obra del canónigo de la Catedral de Santiago de Compostela, Revdo. P. D. Manuel Silva Ferreiro, Galicia y el Movimiento Nacional: paginas históricas, 1938.

viernes, 9 de julio de 2010

Porriño

Porriño, pueblo enclavado en el centro de una comarca rica por sus productos agrícolas y ganaderos, no necesitaba ciertamente haber manifestado nunca el desasosiego y malestar propios de aquellos pueblos que, carentes de lo indispensable para vivir, sienten la necesidad de cambiar de postura por ver de encontrar reposo.

No era así sin embargo. Porriño presentaba en julio del año de 1936, síntomas alarmantes de intranquilidad y nerviosismo. Cediera a las propagandas izquierdistas... y diera al Frente Popular, junto con sus votos, la paz de sus hogares.

A partir del falso triunfo del Frente Popular en las urnas, aumentó considerablemente el número de afiliados a la "Casa del Pueblo" afecta a la U. G. T., que a fines del año 1935, contaba ya con 325 asociados; crecen igualmente las filas del "Centro Cultural" (organización comunista dominada por la F. A. I.) y empieza en Porriño una época de agitación social que amenaza con desembocar en verdadera catástrofe.

Sucesos de julio

No obstante el malestar social que revelan las líneas anteriores, Porriño, en los días del movimiento, no presenta la página sangrienta y terrorífica que era de esperar.

Los dirigentes de las sociedades arriba mencionadas -hábilmente orientados por el carabinero Francisco Moreno, y eficazmente ayudados por elementos de alguna significación en la villa, como el Administrador de Correos D. Joaquín Alonso- pretendieron resistirse en el pueblo, organizando para ello su defensa: hacen acopio de armas que requisan a sus legítimos dueños, construyen bombas en el Ayuntamiento, y montan vigilancia, a cargo de guardias rojos, en las entradas de la villa.

Al ser advertidos estos manejos por el cabo de la Benemérita, comandante del puesto, se puso éste al habla con el carabinero Francisco Moreno, manifestándole la conveniencia de que los carabineros se concentrasen en la Casa-Cuartel de la Guardia Civil, para, juntos, hacer frente a las circunstancias.

Accedió de momento Francisco Moreno; pero... ¡si te he visto no me acuerdo! Lejos de comunicar a sus otros compañeros (eran cuatro en total) los deseos de la Guardia civil, se metió en el Ayuntamiento, casa ciertamente más grande y más confortable que la de la Benemérita (1).

Por la noche de aquel mismo día, 20 de julio, volvió Moreno (esta vez sin ser llamado) al Cuartel, acompañado de tres o cuatro individuos, entre ellos un tal Castillo dirigente de la casa del Pueblo. Iban a pedir armas a los guardias, armas que éstos les negaron, acentuándose así la desconfianza que de ellos tenían los revoltosos, que ya desde entonces, establecieron vigilancia permanente en las inmediaciones del Cuartel de aquellas fuerzas.

Cañones a la vista

Las horas habían transcurrido sin que hubiese que lamentar mayores desmanes por parte de las huestes de Moreno. Estas, estaban muy ocupadas en procurarse armas y municiones para oponerse a un posible ataque de las fuerzas del Ejército. Temían su llegada, y para impedirla, volaron el puente del Regueiro situado entre Redondela y Porriño, pero con tan mala fortuna, que el puente quedó utilizable con sólo tender sobre él unos tablones, por los que, sin mayor dificultad, pasaron las fuerzas de Artillería procedentes de Pontevedra.

Los Artilleros dieron vista a Porriño en la tarde del 21, y emplazaron los cañones, tomando como principal objetivo la Casa-Ayuntamiento.

Sabido esto por los rebeldes, se apresuran a pedir parlamento, y unos cuantos, el Administrador de Correos entre ellos, avanzan, agitando un pañuelo de bolsillo, al encuentro de los soldados, con quienes convinieron la entrega de la plaza.

Sin resistencia alguna entran las fuerzas en Porriño, mientras, a la desbandada, huye camino del monte casi todo el elemento "hombre", para no volver a regresar a sus casas unos, para entregarse más tarde arrepentidos de sus locuras otros, y todos para maldecir de los criminales dirigentes, que, con sus soviéticas doctrinas, les envenenaran el alma (2).

Aportación de Porriño al Movimiento

Si la comarca de Porriño fue pródiga en el asentimiento a las predicaciones revolucionarias y bolchevizantes, no lo fue menos en la voluntaria aportación a la Causa de la nueva España.

En marzo de 1937, había contribuido al Movimiento con 17.450 pesetas; una importantísima cantidad de víveres, y otras ayudas no menos valiosas.

(1) No nos explicamos como en pleno siglo XX, pueda consentirse que la Guardia civil, tan digna de atención, tenga que vivir hacinada en inmundas covachas.

(2) Evaristo Freiría, Presidente de la "Casa del Pueblo" y Castillo, fueron apresados en el monte a últimos del mes de Agosto.

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Texto procedente de la obra del canónigo de la Catedral de Santiago de Compostela, Revdo. P. D. Manuel Silva Ferreiro, Galicia y el Movimiento Nacional: paginas históricas, 1938.

jueves, 8 de julio de 2010

Ambiente social de Lavadores; sucesos sangrientos; operaciones de limpieza

El ambiente social de Lavadores era el de la ciudad de Vigo, acentuado, claro está, por la mayor influencia que el elemento obrero había de ejercer en los lugares en donde tenía su domicilio familiar.

Muchos de sus moradores recogían en los centros societarios -fábricas y talleres de la ciudad a donde iban a trabajar- el virus ponzoñoso de la anarquía y la revolución que, terminado el trabajo, llevaban a sus mujeres y sus hijos, convirtiendo la barriada en un verdadero foco comunista. Por esto acaso, fue Lavadores el lugar escogido por los revoltosos de Vigo, como principal refugio y punto de concentración, una vez desalojados de la ciudad.

He aquí los hechos:

En la tarde del 20 de julio se personaron en el cuartel de la Guardia civil de Lavadores, el diputado Bilbatúa y José Antela Conde, con la pretensión de que las fuerzas les acompañasen al chalet del Sr. Núñez, de cuyo edificio querían incautarse.

El cabo, comandante del puesto, contestó con evasivas, que en sí llevaban la negativa a los deseos de los visitantes.

Así debió entenderlo Bilbatúa que, en plan de vencedor, concede a la Guardia civil un plazo de 30 minutos, "transcurridos los cuales, les dice, si Vdes. no salen para ejecutar mis órdenes, serán considerados como rebeldes".

La amenaza no surtió efecto. Los guardias, decididos a morir si necesario fuera, atrancan las puertas del Cuartel, y permanecen a la defensiva hasta las once de la mañana del día siguiente, hora en que de Vigo llegó una columna mixta con objeto de recogerlos y transportarlos a la ciudad.

Oportuna fue para los Civiles la presencia de estas fuerzas, pues si llegan a tardar un poco más, acaso los revoltosos, que en número de 4.000 ocupaban el pueblo, hubiesen dado fin de ellos, volando la casa en donde se habían acuartelado con cinco números más del puesto de Lamosa (1).

La columna -que durante el trayecto Vigo-Lavadores había sido duramente hostilizada, como lo demuestra el hecho de haber tenido que gastar cinco horas en hacer el recorrido de dos kilómetros y medio-, hubo de emplearse también en el pueblo, para vencer la resistencia enorme que oponían los rebeldes parapetados tras las barricadas construidas la noche anterior, y tras los muros de diversas casas convertidas en improvisadas fortificaciones, como la del alcalde -cuartel general de los rojos- desde la que éstos hacía un fuego violentísimo.

Liberada la Guardia civil de Lavadores y Lamosa del asedio en que la tuvieron los marxistas mientras saqueaban y quemaban la casa de Portanet y la de D. Estanislao Núñez, al que asesinaron villanamente (2), pudo ésta trasladarse a Vigo, con la columna de auxilio que hiciera a los revoltosos cinco muertos en el Calvario, uno en Ceboleira y dos o tres en Lavadores, a más de dos infelices mujeres que, buscando refugiarse, encontraron la muerte al atravesar una de las calles del barrio.

¡Duro castigo habían sufrido en Lavadores las fuerzas de la revolución, pero no quedaron exterminadas ni mucho menos!

No se atrevieron a presentar batalla a la sección de Artillería que, al mando del Capitán Jack Caruncho, bajaba el día 22 de Pontevedra con dirección a Vigo; pero hostilizaron más tarde, el día 26, a un grupo compuesto de 30 Guardias civiles al mando de un Teniente, cuando regresaban de Cabral, hasta donde habían llegado en viaje de reconocimiento, y en donde recogieron al Cónsul de Cuba a quien sorprendiera el movimiento en aquel pueblo, y se hallaba refugiado en un chalet internado en el bosque.

Al llegar estas fuerzas al primer puente de Cabral, recibieron una descarga cerrada de la que resultó herido el cabo de Lavadores D. José Quintela Fernández, siendo acaso este, el último atentado criminal cometido contra la fuerza pública en el sector de Lavadores.

Nombrado Delegado de Orden Público D. José González, y Comandante del puesto de la Guardia Civil el Sargento D. Miguel Marcos, siguió en Lavadores un período de calma que no había de durar mucho tiempo.

No más allá del mes de septiembre -dos meses después de iniciado el Movimiento- comenzó en Lavadores una racha de asaltos a establecimientos, atracos y robos, seguidos en más de una ocasión de asesinato (3). ¡Los revoltosos, que huídos se internaran en los montes, volvían a dar señales de vida!

Esto dio lugar a una serie de operaciones de limpieza (4) que pusieron a prueba la gran actividad, acierto y resistencia de la Guardia civil, Milicias de la J. A. P., Falange y Cívicos de Vigo, y que dieron los siguientes resultados:

Día 28 de enero: son detenidos en una cueva construida dentro de su misma casa, Ramón Conde Gutiérrez y Florencio Araújo Conde, destacados marxistas de Lavadores.

Día 31 de enero: es descubierta en Paradela una cueva construida bajo la cuadra de un cerdo, ocupada por el soldador desertor Marcos León, que fue muerto al intentar hacer uso de una pistola que tenía en su poder.

Día 13 de febrero: encuentran en la parroquia de Caveiro (lugar de la Iglesia) el Sargento de Lavadores y un grupo de Falangistas y Japistas, una cueva habitada por cuatro significados marxistas, logrando capturar a tres de ellos y matar al otro que pretendía escapar (5).

El día 25 de febrero es detenido Manuel Martínez Lago, oculto en una cueva hecha bajo la cocina, en la parroquia de Paradela; y el 17 de marzo es descubierto y apresado, a la entrada misma de su madriguera en el monte, Severino Carreta Martínez (a) "Farrapillas".

Finalmente, dos días antes del 15 de marzo, se descubriera en el barrio de Bouciña una cueva que medía 32 metros de largo por 2,50 de ancho, con dos galerías que comunicaban con tres casas, en una de las cuales habitaban un hombre y dos mujeres, en otra dos hombres y una mujer, y una mujer y dos hombres en la tercera. De todos ellos, cómplices declarados de los once inquilinos de la vivienda subterránea, se salvaron sólo dos mujeres que se hallaban en estado; los demás, hubieron de pagar su falta de patriotismo y su culpable desobediencia a los bandos de guerra.

La cueva en cuestión, estaba dotada y preparada con todo confort: techo de madera, ventilador eléctrico, luz, radio, alfombras, máquina de escribir, máquina fotográfica, provisiones de boca en abundancia, uniformes de soldados y falange, 115 cartuchos de fusil, armas largas y cortas, trajes de caballero, camisas, camisetas, gabardinas, tabaco, latas de conserva, etc. etc., producto todo ello, de las racias que hicieran sus moradores por los pueblos circunvecinos, y de los robos y asaltos a las casas de los señores Portanet y Núñez.

(1) Las fuerzas llegadas a Vigo, sorprendieron en la parte posterior del Cuartel a tres hombres armados con bombas, destinadas, según se cree, a este objeto.

(2) La familia Núñez se vio acometida por las hordas rojas en la misma tarde del día 20. Al principio intentaron repeler el ataque; pero, al ver que esto no era posible dado el número grande de atacantes, decidieron abandonar la casa, dispersándose en distintas direcciones. El Sr. Núñez logró esconderse entre unos maizales, hasta que, descubierto por una mujer del pueblo, fue delatado, hecho prisionero, conducido ante una barricada y asesinado, entre gritos de júbilo y aprobación salvaje.

(3) Cuatro asesinatos se cometieron por este concepto, y todos ellos en personas de significación derechista.

(4) En ellas se distinguieron los paisanos y buenos patriotas don Enrique Figueroa, D. Feliciano Maceiras y D. Javier Varela R. de Guzmán.

(5) En la Cueva fueron hallados una escopeta, dos revólveres, dos puñales y cartuchería de caza.

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Texto procedente de la obra del canónigo de la Catedral de Santiago de Compostela, Revdo. P. D. Manuel Silva Ferreiro, Galicia y el Movimiento Nacional: paginas históricas, 1938.

miércoles, 7 de julio de 2010

Vigo: buscando la normalidad

Paralizada en absoluto la vida en la ciudad desde las primeras haras del día 20 (1), fue uno de los cuidados primeros del Comandante Militar procurar que cuanto antes volviera aquella a la normalidad, lográndolo rápidamente, con el auxilio de la Comisión Gestora nombrada por él el día 23 (2), y con el concurso de la Federación Patronal.

Las comunicaciones telegráficas y telefónicas, objeto también de sabotaje en los días que siguieron a la declaración del Estado de Guerra, quedaron pronto restablecidas, gracias al laudable esfuerzo de todo el personal de teléfonos y parte del de telégrafos.

Con la misma actividad, aunque no con tanta rapidez, fueron también reparados los destrozos causados por los revoltosos en la vía férrea de lugares cercanos a la ciudad, y reanudada la circulación ferroviaria.

De esta manera, y respondiendo siempre a enérgicas medidas de la Autoridad Militar, recuperó Vigo, en muy pocos días, el aspecto normal de gran ciudad productiva y trabajadora, que ya no volvió a perder.

Sería de destacar, si ya no lo estuviese suficientemente por los hechos relatados, la personalidad del Comandante Militar de Vigo, Teniente Coronel D. Felipe Sánchez. Este, tenía estudiados tres planes de defensa de la ciudad; uno para caso de huelga o algarada de poca importancia; otro para caso de revolución y uno tercero intermedio. Sabía muy bien que el 20 de julio no podría aplicar ninguno de ellos, por estar hechos a base del efectivo normal del Batallón (450 hombres), y la colaboración anticipada de las fuerzas de la Guardia Civil y Guardias de Asalto (3); no conocía a ciencia cierta la actitud que podrían adoptar otras fuerzas de la plaza (4); la potencia y formidable organización del enemigo, había podido apreciarse días antes con motivo del asalto a la casa del Comandante Cuervo (5), y sin embargo..., sin contar con unos ni consultar a otros (6), lanza su gente a la calle, no ciertamente a impulsos de una palabra empeñada con nadie, sino cediendo a imperativos de su propia conciencia, y llevado sólo de su acendrado patriotismo (7).

Vigo, tiene ciertamente mucho que agradecer a este hombre extraordinario..., a D. Felipe (como familiar y cariñosamente le llaman todos los vigueses), de quien se ha valido la Providencia para librar a la ciudad de una segura catástrofe, y sumar a la causa de España, una de las más importantes y codiciadas plazas de España (8).

(1) Luz, agua y pan no llegaron a faltar en Vigo. La conducción del agua fue volada por los rojos, pero quedó reparada antes de 48 horas, y la Panificadora trabajó en todo tiempo, custodiada por la fuerza pública.

(2) Integraban esta Gestora: D. José Giménez García, comisario de Guerra; D. Sebastián García Retuerta, Secretario de la Presidencia; don Manuel Canellas, servicio de Aguas; D. Luis de Vicente, de Pompas Fúnebres; D. Luis Ferrer Mariño, de pabellones sanitarios; D. Eugenio Fadrique González, de Hacienda; D. Hipólito Reguenga Borrajo, de Fomento; D. Ángel Reboreda García, de Gobernación; D. Alfonso Crespo Martínez, de Beneficencia y Sanidad; D. Juan Cerqueira Domínguez, de Cultura y Arte.

(3) En el Batallón había sólo 280 hombres, de los cuales, sólo 150 podían ser movilizados pues con el resto había de atenderse a la defensa de tres cuarteles, ordenanzas de la plaza y otros servicios.

(4) La Compañía de Carabineros destacada en Vigo, al mando del Capitán Sr. Guevara, se puso desde el primer momento al lado del Mando Militar sin titubeos ni reservas de ninguna clase, y los guardias de Asalto secundaron muy pronto las órdenes y disposiciones de la Comandancia.

(5) En una hora había movilizado todas sus fuerzas y servicios.

(6) -"No sería digno (le hemos oído decir a este respecto) de una Autoridad Militar, consultar anticipadamente uno por uno a Oficiales y Suboficiales, pues en toda unidad disciplinada, el Jefe debe siempre mandar y los demás obedecer, siendo aquel responsable de todo lo que ocurra. Claro que como yo solo no podía hacerlo todo, tres Oficiales me ayudaron a copiar el Bando tirado en la multicopista y guardar sus ejemplares; pero, sin hablarles ni exigirles en ningún momento su colaboración.

(7) ¿Estaba Vd., mi Comandante, comprometido con alguien para un Movimiento de esta clase? -Sí, lo estaba: con mi propia conciencia desde el octubre de Asturias, y dispuesto desde entonces, a secundar en todo momento cualquier actuación encaminada a remover las causas que tan desastrosos efectos habían producido.

(8) Merecen también mención especial los Oficiales Carreró y Pavón, eficacísimos auxiliares de D. Felipe Sánchez en aquellas difíciles jornadas.

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Texto procedente de la obra del canónigo de la Catedral de Santiago de Compostela, Revdo. P. D. Manuel Silva Ferreiro, Galicia y el Movimiento Nacional: paginas históricas, 1938.

martes, 6 de julio de 2010

Vigo: detención de dirigentes

Desbaratada la chusma revolucionaria en la Puerta del Sol, se concentró gran parte de ella en la Casa del Pueblo situada en la calle de García Barbón, donde los rojos habían construido algunas barricadas sirviéndose de los adoquines que días antes levantaran allí los obreros, a pretexto de hacer obras de pavimentación, pero, con intenciones sin duda -por la inusitada actividad que en el trabajo desplegaron- de servirse de aquellos materiales para sus fines de resistencia.

A tomar estas barricadas y la Casa del Pueblo salió, momentos después de declarado el Estado de Guerra, la 2ª Compañía alojada en el Cuartel del Castro, con una sección de ametralladoras. Ninguna resistencia encontraron estas fuerzas en las barricadas, tras las cuales no vieron... ni la sombra siquiera de los defensores.

Tampoco de la Casa del Pueblo hicieron los fugitivos una defensa seria.

Batida la fachada principal por una ametralladora colocada en la parte alta de la calle de Alfonso XIII, no supieron sus numerosos ocupantes resistir la primera embestida de las tropas del Ejército, ante las cuales huyen despavoridos los marxistas, buscando la salida, incluso por las ventanas del edificio, camino acaso tan peligroso, pero más corto (1).

El Ayuntamiento fue igualmente tomado sin resistencia, y fue en él donde se hizo la más importante redada de elementos extremistas: El Alcalde y todos los dirigentes del partido socialista, como eran los hermanos Bilbatúa, el diputado socialista Seoane y otros, fueron allí detenidos, juzgados sumarísimamente, y fusilados más tarde.

A partir de la noche de este primer día de la nueva España en Vigo, empezó, desde los tejados de las casas situadas en el centro de la población e inmediaciones de los cuarteles, un tiroteo, que continuó aún después de organizados en el interior de la población y en las bocacalles de acceso a la misma los servicios de protección y vigilancia con soldados, Guardia Civil, Guardias de Asalto y Milicias armadas con mosquetones y pistolas que el Regimiento tenía en depósito.

Fue este tiroteo (muy intermitente pero sistemático), la única señal de vida que en el casco de la población dieron los rojos a partir del día 20 (2). Estos, viendo fracasado el movimiento dentro de la ciudad, se corrieron a las barriadas extremas, haciéndose fuertes de un modo especial en la de Lavadores y el Calvario, en las que fueron ampliamente batidos, como más adelante veremos.

(1) Dícese, que esntre los que de modo tan valiente salieron de la Casa del Pueblo, estaba también la célebre "Calesa", jefe de una célula comunista y vendedora de de lotería, que hacía gala de sus ideas llevando constantemente blusa roja.

(2) A la cuarta o quinta noche habían desaparecido también los "pacos" merced a las eficaces batidas dadas por los jóvenes de "Falange", que sorprendieron e hirieron de muerte a unos cuantos.

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Texto procedente de la obra del canónigo de la Catedral de Santiago de Compostela, Revdo. P. D. Manuel Silva Ferreiro, Galicia y el Movimiento Nacional: paginas históricas, 1938.

lunes, 5 de julio de 2010

Vigo: se declara el Estado de Guerra

La huelga no se declaró a la hora señalada. Descubierta la trama perdía ésta en eficacia, y el día 20, a la hora de entrar al trabajo, la vida en Vigo ofrecía un aspecto casi normal.

Poco había de durar sin embargo la normalidad: Minutos después de las ocho de la mañana, quedaba implantada la huelga general.

El Comandante militar -libre ya de la preocupación que le causara la presencia del "Jaime" que, sin avisar su visita, entrara el día anterior en el puerto cuyas aguas abandonó en las primeras horas de la madrugada del lunes (1)- comunica a las diez de la mañana con la División, para enterar a sus superiores de todo lo ocurrido en Vigo hasta aquel momento (2).

A las once y media le llaman de la División:

-¿Quién habla?

-El Jefe accidentar de la 8ª División Coronel Cánovas.

-A sus órdenes, mi Coronel.

-Declare Vd. inmediatamente el Estado de Guerra. Y, sin más explicaciones, cortaron la comunicación.

¿Sería verdad? D. Felipe Sánchez, en fuerza de tanto desearlo, no podía creerlo. La orden relámpago parecía sospechosa... D. Felipe, con temor de que sus sospechas se confirmasen, llama pasados unos minutos a la División para confrontar la orden recibida y, comprobada su autenticidad, juntó las manos, y dirigiendo al cielo una mirada en que se reflejaba toda su fe en Dios y todo su amor a España, exclamó: ¡ya era hora Dios mío! ¡Viva España! (3).

Seguidamente habla por teléfono (4) al cuartelillo de los Guardias de Asalto, y ordena que uno de los dos oficiales que mandaban aquellas fuerzas, se presentara en el cuartel de la cárcel, "para donde salía también él", acompañado de un cabo y cuatro soldados.

Al pasar por las inmediaciones del cuartelillo con el que acababa de comunicar, destacó a uno de los soldados de la escolta para que, acercándose allí, dijese a los Guardias que avisaran al otro Teniente que, de orden del Comandante, se personase también él en el Cuartel a donde su compañero había sido citado. ¡Eran los únicos entre todas las fuerzas de Vigo, de quienes se sospechaba (con sobrado fundamento) harían abierta oposición a toda empresa dirigida contra el Frente Popular!

Ya en el Cuartel de la Cárcel (5) el Comandante, llama al Capitán Carreró y le ordena prepare su compañía y salga inmediatamente a proclamar el bando declaratorio del Estado de Guerra (6).

La masa obrera seguía mostrándose impaciente y provocadora por las calles de la ciudad, y en las inmediaciones del Cuartel veíanse numerosos grupos observando una actitud sospechosa por demás. No pasó esto desapercibido al Comandante, quien dispuso salieran tres soldados a situarse sobre la terraza de una casa que existe frente al Cuartel, para que protegiesen la salida de la compañía-Carreró, mientras otros tres lo hacían desde la terraza de la casa llamada de "Esmeralda".

Dejemos al Comandante dedicado a la tarea de desarmar y detener a los dos oficiales de Asalto que ya llegaran al Cuartel (7), y a la de atraer después a la gente de este cuerpo que parecía indecisa (8), y acompañemos al bravo y malogrado Capitán Carreró, en la difícil y peligrosísima misión que le han encomendado.

Del cuartel del Regimiento de Mérida (edificio-cárcel) salió el Capitán Carreró seguido de un insignificante pelotón de soldados. Apenas en la calle, se vio rodeado de un crecido número de curiosos (llamémosles así) que superaba en mucho al número de hombres que llevaba.

Fijado el primer bando en la fachada de la casa que ocupaba la Comandancia de la Guardia Civil en Urzáiz, bajó la Compañía por esta calle hasta la encrucijada que forma Colón con la de Uruguay, en donde tuvo lugar la segunda lectura.

El populacho aumentaba cada vez más y continuaba siguiendo y estrechando a los soldados que soportaban estoicamente los destemplados gritos de ¡U. H. P.!.... ¡U. H. P.!.... con que la masa desorientada al parecer respecto a la actitud del Ejército, acompañaba el marcial desfile de la tropa.

Continúa ésta, calle de Colón abajo; dobla por la de Policarpo Sanz, y, al llegar a la Puerta del Sol (seguida siempre por la muchedumbre que había engrosado extraordinariamente) procede a proclamar por tercera vez el bando de guerra. Lo lee el Teniente ayudante, cuando, destacándose de la multitud un tal Lence, agente de Comercio, se abalanzó sobre aquél, e intenta quitarle el sable al mismo tiempo que le arrebata el bando. ¡El osado pagó allí mismo con la vida su locura, mientras los soldados -formando cuadro a la voz de su Capitán para defenderse de la avalancha de gente que les venía encima- hacen uso de sus fusiles, siendo contestados sus disparos por una infinidad de tiros de pistola y escopeta que partían de todas partes! (9)

La refriega fue rápida... pero cruenta (10). Así lo entendió también el Capitán de la Compañía que, de regreso al Cuartel cumplida su misión, entera al Comandante con estas palabras: -"Me he visto en la precisión de hacer fuego por haber sido insultada y agredida la fuerza por el público, y hemos hecho mucha sangre".

(1) No sin motivo preocupó a D. Felipe Sánchez la entrada del "Jaime". Tenía noticias de que de un momento a otro iba a recibir órdenes de declarar el Estado de Guerra y... la actitud de la Marina, era muy sospechosa y muy temibles los cañones del "Jaime".

(2) Recibió esta referencia el Comandante de E. M. Sr. Alonso, que poco después era detenido con Salcedo Molinero.

(3) No hablamos de memoria. Hemos tenido el honor de ser recibidos por este bravo militar de cuerpo pequeño y alma grande, y hemos visto como, al llegar a este punto de su relato, se transformaba su semblante, y todo su ser experimentaba un estremecimiento de significado indescriptible, cual si en efecto estuviese aún viviendo aquellos momentos emocionantes y decisivos.

(4) Aquí, como en otras ciudades, tampoco se acordaron los marxistas de cortar el teléfono. Se contentaron con incautarse de la Emisora de Radio, desde la que, y bajo la jefatura del Cónsul de Méjico Sr. Miguélez, lanzaban proclamas incitando al pueblo a que se armase, y anunciaban el triunfo del Gobierno de Madrid en todas partes.

(5) En donde quedó establecida la Comandancia trasladándola del local que ocupaba en la calle de Colón, muy reducido para aquellas circunstancias.

(6) El bando estaba ya previsoriamente redactado e impreso en la multicopista del Batallón, pues no se creyó prudente tirarlo en imprenta alguna.

(7) Estos, interrogados, contestaron que ellos no obedecerían más órdenes que las emanadas del Gobierno de Madrid.

(8) Luego que salió del cuartel la Compañía encargada de proclamar el Bando, salió también el Comandante acompañado de dos soldados dirigiéndose al cuartelillo de los Guardias de Asalto, a los que encontró armados y formados, con centinelas en las bocacalles próximas. Habló a los Guardias sobre los motivos que impulsaban a declarar el Estado de Guerra y les exhortó a que, como siempre, obedecieran a la Autoridad Militar y cumplieran con su deber. -¿Estáis dispuestos a secundarme? Un fervoroso y unánime ¡Viva España! contestó la pregunta del Comandante.

(9) Había en la calle, entre los verdaderos revolucionarios, una porción de curiosos que fueron los primeros en escapar, metiéndose algunos de cabeza a través de los cristales de los escaparates.

(10) Entraron en la Casa de Socorro unos 40 heridos, de los que 12 o 14 salieron cadáveres. Además, al Sanatorio del Sr. Troncoso fueron conducidos también algunos para ser allí asistidos de primera intención.

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Texto procedente de la obra del canónigo de la Catedral de Santiago de Compostela, Revdo. P. D. Manuel Silva Ferreiro, Galicia y el Movimiento Nacional: paginas históricas, 1938.

domingo, 4 de julio de 2010

Vigo: la Comandancia Militar, enemigo "número uno" de los revolucionarios

Las fuerzas de la revolución apenas si tenían enemigo en la ciudad de la Oliva. Poco más de un centenar de falangistas que tenían que trabajar en las sombras, y algunos elementos de la J. A. P. muy entusiastas, muy patriotas, pero poco asistidos de la clase adinerada, eran muy poco, con toda su fortaleza y su gran corazón, para enfrentarse con las nutridas huestes del Frente Popular. Con todo, los muchachos de la contrarrevolución no se detuvieron ante las dificultades, ni se desalentaron ante el número.

Conocidos los propósitos del enemigo, intensificaron las reuniones a partir sobre todo del asalto a la casa del Comandante Cuervo, estratagema preparada por los partidos de izquierda para efectuar un recuento de fuerzas y ensayar su movilización, aprovisionamiento, etc. etc. (1), que por cierto resultó un verdadero modelo de en rapidez y organización.

La antirrevolución tenía sus reuniones en el Hotel Moderno, en la Plaza de Portugal o en donde las circunstancias aconsejaban. Muchos comentarios, mucho entusiasmo, mucho corazón como ya antes hemos dicho, pero... faltos sus defensores de recursos económicos que les fueron simplemente prometidos por las personas más obligadas a proporcionárselos, llegó el movimiento, y los encontró completamente desprovistos de armas.

El Frente Popular, soliviantado por las noticias que de África se recibían, comenzó el 18 de julio a repartir armamento que se guardaba en un túnel del ferrocarril y otros lugares. Algunos de aquellos escondites habían sido descubiertos por elementos de la J. A. P., que, llegado el momento, destacó unos cuantos jóvenes para que, en servicio de requisa, visitasen los tales depósitos. Lo hicieron; pero no estaban acostumbrados a estas operaciones de despojo, y, a pesar de que allí había armas, la sección de requisa, no dio con ellas. La J. A. P. pues, y Falange, no obstante sus mejores deseos e innegable patriotismo, no constituía un peligro para el triunfo de la revolución en Vigo.

El peligro para los marxistas estaba en la Comandancia Militar. Esto lo sabían ellos, y por eso trataron de inutilizar al Comandante D. Felipe Sánchez y asaltar la Comandancia, antes ya de proceder a la implantación de la huelga general.

A la caída de la tarde del día 19 de julio, el Comandante sería llamado al Ayuntamiento con cualquier pretexto, y allí sería secuestrado; grupos especializados procederían inmediatamente al asalto de la Comandancia, y a las dos de la madrugada del lunes 20, quedaría declarada la huelga general revolucionaria. Esto dispusiera el Comité del F. P. en Vigo, sin contar con que la trama había de ser descubierta, antes de que pudiera desarrollarse.

A las cuatro de la tarde del domingo, el Comandante don Felipe Sánchez, enterado de todo por un confidente, se trasladó del cuartel al castillo de San Sebastián con el Oficial de Comandancia y oficinas Militares, y con toda la documentación importante. A las seis fue llamado telefónicamente por el Alcalde de la ciudad Sr. Martínez Garrido, quien le dice, había llegado a su conocimiento que en los cuarteles del Batallón se propagaba la especie de que en la madrugada del día siguiente iba a declararse la huelga general y que esto no era exacto. -"Quien tal diga (continúa) falta descaradamente a la verdad. Yo había de agradecerle Comandante, se personase Vd. enseguida aquí en el Ayuntamiento, para hablar de esto y otras cosas".

-Siento no poder complacerle accediendo a sus deseos, porque, por orden del General de la División, estoy acuartelado desde el día de ayer; pero... ¡venga Vd. al Cuartel si tiene alguna cosa que comunicarme!

-Yo (repone el Alcalde) tampoco puedo salir, porque... también estoy acuartelado.

No sabemos si entraba en sus propósitos emplear nuevos argumentos para decidir al Comandante, porque éste, violentamente y sin despedirse siquiera de su amable interlocutor, cortó la comunicación.

(1) En el asalto de la Casa de Cuervo (escogida al azar como pudieron haber elegido otra cualquiera, pues el objeto era armar lío) unos obreros pertenecientes al grupo de asaltantes, (nuestro informante, prestigioso ingeniero, cuyo nombre lamentamos no poder consignar, conoce testigos de vista) dispararon desde la acera de enfrente sobre un pobre mendigo a quien causaron la muerte, tomando de ello ocasión para achacar el hecho al Sr. Cuervo, quemarle la casa, y armar el premeditado escándalo que moviese a la masa y facilitase el ver como funcionaban los resortes.

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Texto procedente de la obra del canónigo de la Catedral de Santiago de Compostela, Revdo. P. D. Manuel Silva Ferreiro, Galicia y el Movimiento Nacional: paginas históricas, 1938.

sábado, 3 de julio de 2010

Vigo: estado social

En la ciudad de Vigo existían, al estallar el Movimiento, 43 secciones en la Casa del Pueblo, correspondientes a los diversos oficios y profesiones, con un total de 5.985 asociados pertenecientes a la U.G.T. que, lo mismo que en Pontevedra, dominaba intensamente, constituyendo con la capital una zona considerada por Prieto como el reducto más firme y poderoso del socialismo español, con preferencia (relativa) hasta a Madrid y Asturias.

Fuera de la Casa del Pueblo, hallamos la Sociedad "Unión de Trabajadores de las Fábricas de conservas" con 3.245 socios pertenecientes también a la U. G. T., con exclusión de unos 750 que, dentro de esta misma organización, se habían constituido en cantón comunista. "Agrupación de Trabajadores de la Industria Pesquera y sus derivados de Vigo y sus contornos" eran también, con sus 2.600 afiliados, tributaria de la U. G. T.

La C. N. T. apenas si llegaría a los 800 afiliados: poca gente para las tres secciones en que se dividía.

El partido comunista estaba en condiciones de poder medir sus fuerzas con las de la C. N. T., aportando sus 750 socios al Frente Popular, que podía alardear de tener en Vigo más de 14.700 militantes y defensores.

De todos ellos, eran los comunistas los que más actividad desplegaban, en lo que a campañas revolucionarias se refiere. Constantemente -en los tranvías, debajo de las puertas, o simplemente abandonadas en las calles- aparecían hojas clandestinas incitando a la rebelión y glorificando a los revolucionarios de Octubre.

En una carta recogida meses antes del movimiento por agentes de la Guardia Civil, se daban instrucciones muy ingeniosas para el reparto de esta propaganda, con el menor riesgo para los repartidores. "Lucha contra el fascismo y contra la pena de muerte", era el lema preferido de la propaganda clandestina.

Aparte de esta clase de tribuna, tenían los comunistas de Vigo, como los de las demás ciudades de Galicia, otra más eficaz acaso, y desde luego más al alcance de todas las fortunas: En las fachadas de las casas, en las aceras, en los postes del alumbrado, en las carreteras y hasta en los árboles y piedras del campo abundaban los letreros con máximas comunistas y, toscamente dibujados, aparecían en todas partes la hoz y el martillo.

A la actividad comunista se juntaban los trabajos del "Socorro Rojo Internacional", que actuaba en Vigo siguiendo las instrucciones generales de la organización (1). Y si a esto añadimos la constante, abierta y descarada preparación bélica a que venían entregándose las masas socialistas -desbordadas ya a pesar de su superioridad numérica por la C. N. T., presa a su vez en las mallas comunistas (2)- tendremos una idea aproximada al menos, de la situación social de Vigo en julio de 1936.

(1) Anotamos a continuación las principales instrucciones:

1º Cada grupo de base designará un camarada que llevará una relación de todos los militantes del grupo, de una manera sólo legible para él; ésta será bien guardada. Este camarada figurará en la relación de camaradas, que el Comité local debe tener secretamente y en poder de un camarada no responsable y además bien simpatizante, para evitar su detención.

2º Caso de la detención de un Comité local o clausura de un local de éste, los secretarios de organización de grupo de base, se reúnen, y con la lista en su poder, constituyen un nuevo Comité local, que debe ser sólo conocido por los miembros responsables de cada grupo.

3º La forma de evitar la represión es la constitución de los grupos en los lugares de trabajo. Allí se puede seguir trabajando y se evita la represión.

4º En las fábricas y talleres, deben organizarse mítines volantes, a cargo de camaradas de otros grupos, para que el camarada que hable no sea conocido por obreros de aquella empresa.

5º Inmediatamente de ocurrir un golpe de fuerza contra las organizaciones del S. R. I. (Socorro Rojo Internacional) deben utilizarse todos los medios para hacer llegar a una dirección segura al C. E. (Comité de Enlace) a fin de que éste continúe su labor de dirección nacional. De todas partes de España pueden dirigirse cartas a camaradas destacados de diferentes organizaciones de Madrid, con el ruego de hacerlas llegar al C. E. del S. R. I.

6º En caso de la detención de miembros responsables, estos deben ser reemplazados por otros. Esto debe hacerse dentro de las 24 horas siguientes.

7º Para el enlace de las organizaciones de base, se utilizará a los camaradas probados de la organización por su compatibilidad y por su confianza política, y aquellos que son menos conocidos de la Política.

8º De todos los manifiestos, pasquines y carteles que editen los Comités locales, deben remitir al C. E. N. siempre cinco ejemplares para su archivo y para remitir al C. E. I.

9º Asimismo, se deben remitir dos ejemplares de toda la prensa obrera de la localidad sea de tendencia que sea.

(2) Con motivo de la huelga de los metalúrgicos, formaron un frente único la U. G. T. y la C. N. T. de Vigo, que estaba en manos de comunistas. Al efectuarse la unión, los elementos de la C. N. T., no más numerosos, pero sí más atrevidos y siguiendo las orientaciones de Largo Caballero, se impusieron y preponderaron en el F. P., desbordando a Viana, dirigente de Izquierda Republicana, que no pudo contenerlos.

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Texto procedente de la obra del canónigo de la Catedral de Santiago de Compostela, Revdo. P. D. Manuel Silva Ferreiro, Galicia y el Movimiento Nacional: paginas históricas, 1938.

viernes, 2 de julio de 2010

Campolameiro

En la comarca de San Jorge no faltaron malos patriotas que a ella llevasen la intranquilidad, fomentando entre sus habitantes el espíritu de rebeldía y oposición a la acción salvadora del Ejército español.

El Cuartel general de los revoltosos de esta comarca estaba en Campolameiro, donde merecen destacarse los hechos siguientes:

El día 20 de julio, el alcalde José Campos Villar envió a Pontevedra un emisario suyo, con objeto de recibir órdenes directas del Gobernador y Comité revolucionario de la provincia.

Las órdenes llegaron, y cuales ellas fueron nos lo dicen los acontecimientos subsiguientes: Una vez en Campolameiro el emisario (de regreso ya de Pontevedra), el Alcalde convocó al Ayuntamiento a los elementos incondicionales del Frente Popular, y, en reunión secreta, les enteró de las órdenes recibidas de la capital.

Ellos, los campesinos del Frente Popular, las conocieron entonces, y nosotros pudimos haberlas conocido momentos después, cuando, terminada la reunión, salieron en un ómnibus con dirección a Pontevedra todos sus componentes, menos el Alcalde que se contentó con despedir a los expedicionarios con vítores revolucionarios, iguales a los que poco antes había empleado para recibir a un grupo integrado por José Elías Silva Caneda, Adolfo Caeiro García, Timoteo Blanco Abal, Vicente Soto Martínez, y otros enviados por el Gobernador para que efectuasen la requisa de armas en Campolameiro y sus contornos.

Estos hechos comprendían, por decirlo así, la estéril e insignificante ayuda que en la comarca de San Jorge encontró la loca empresa revolucionaria y antipatriótica, estrangulada en su mismo nacimiento (1).

(1) Con 12.983 pesetas había contribuido Campolameiro a las suscripciones de la provincia en marzo de 1937, a más de una considerable cantidad de víveres, ropas y otros artículos.

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Texto procedente de la obra del canónigo de la Catedral de Santiago de Compostela, Revdo. P. D. Manuel Silva Ferreiro, Galicia y el Movimiento Nacional: paginas históricas, 1938.

jueves, 1 de julio de 2010

Salceda de Caselas

En Salceda de Caselas encontramos, como en muchas villas y ciudades de Galicia, grupos armados, que a mediados de julio de 1936, cometen todo género de desmanes, secundando los propósitos del F. P. que quería implantar en España la Dictadura del Proletariado.

Uno de estos grupos, capitaneados por Matías Estévez Martínez (a) el "Rato", se trasladó, ocupando una camioneta, los días 20 y 21 de julio, al domicilio del alcalde de aquella villa D. José González González, y amenazándole de muerte, le requieren, en nombre de la Casa del Pueblo, a que acompañe a los expedicionarios, soldados del pueblo, en el asalto que tienen preparado al Cuartel de la Guardia Civil.

No satisfechos con esto, se encaminan luego a varios domicilios particulares, en los que, por las buenas o por las malas y usando frecuentemente la violencia, entran y registran a su gusto, llevándose todas cuantas armas encuentran a mano.

Las cosas vinieron mal dadas, y a los revoltosos de Salceda, como a los de toda la provincia, llegaron a estorbarles tanto las armas requisadas, que pusieron en desprenderse de ellas mayor actividad todavía, que la que emplearan en buscarlas (1).

(1) "El Rato" con todo, no logró ocultar a la vista de la Guardia Civil una pistola que (contra la voluntad de su dueño, Celestino Martínez) tenía en casa.

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Texto procedente de la obra del canónigo de la Catedral de Santiago de Compostela, Revdo. P. D. Manuel Silva Ferreiro, Galicia y el Movimiento Nacional: paginas históricas, 1938.

miércoles, 30 de junio de 2010

Vilaboa

En el Ayuntamiento de Vilaboa, al igual que en casi todas las parroquias de la zona E. de Pontevedra, no faltaron gentes del Frente Popular que, unidas por perversos ideales de índole comunista, se dedicaron a la requisa de armas y automóviles y a la recluta de gentes, los días 19 y 20 de julio.

La "Sociedad de Bértola" representada por su Presidente Manuel Pesqueira Valladares, "Sociedad Obrera de Vilaboa" y "Sociedad Obrera de S. Adrián", prestaron los elementos encargados de llevar a cabo las absurdas disposiciones de la primera Autoridad provincial, con la que estaban de perfecto acuerdo y en relación constante.

Con la cooperación de unos y otros -José Mella Peleteiro y Celestino Arosa San Martín en Bértola, Eligio Rey Freijanes (1) en Vilaboa y otras parroquias del Municipio, Belarmino Casal Fernández y Francisco Fernández Fernández en San Adrián, y Manuel Rioseco Baltasar en Santa Cristina de Cobres- llegaron a formarse varias expediciones de gente armada que, bajo la jefatura de José Casal Fernández, fueron transportadas a Pontevedra para, con sus fuerzas, contribuir a la magna empresa de... mirar desde lejos, como media docena de soldados se hacían dueños de la población (2).

(1) Este sujeto decía después del fracaso, que la culpa de todo la tuviera él "por no haber cortado la cabeza del Secretario del Ayuntamiento de Vilaboa y a cuatro más".

(2) En marzo de 1937, había contribuido Vilaboa al Movimiento con 5.011 pesetas en metálico; unos 14.000 kilos de víveres y 36 cabezas de ganado.

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Texto procedente de la obra del canónigo de la Catedral de Santiago de Compostela, Revdo. P. D. Manuel Silva Ferreiro, Galicia y el Movimiento Nacional: paginas históricas, 1938.

martes, 29 de junio de 2010

Cotovad

Era Cotovad, en Pontevedra, una de las comarcas más trabajadas por las propagandas socialistas, como claramente lo indica el crecido número de sociedades Ugetistas que en ella encontraron fácil acogida y abonado terreno. "Sociedad de Agricultores" de Caroy, "Alianza Agrícola Obrera" de Corredoira, "Agrupación Socialista Obrera" de Cotovad, "Oficios Varios y Profesiones de Cotovad" daban, a fines ya del año 1935, al socialismo, un contingente de más de 500 afiliados.

Esto, unido a la plaga de revistas y lecturas socialistas -de las que parece era agente expendedor y propagandista Antonio Peleteiro vecino de Aguasantas, presidente de "Agrupación Socialista del término Municipal de Cotovad" y expresidente de la "Sociedad de Agricultores de Aguasantas"- daba a la comarca un matiz marcadamente socialista, que era el distintivo de Cotovad en el orden societario, como lo sería también en el orden político, si estas propagandas no hubiesen sido eficazmente contrarrestadas por otras de significación derechista. Con todo, el Movimiento glorioso apenas si encontró resistencia en Cotovad.

Cercanos a la capital los pueblos de este Ayuntamiento, a ella mandaron los días 18, 19 y 20 de julio, todo cuanto de revolucionario tenían en casa, viéndose por consiguiente ellos, libres de graves desmanes que merezcan reseñarse (1).

(1) Merece en cambio destacarse la aportación de este Ayuntamiento a la Causa de España. En marzo de 1937, había ya contribuido con 6.591 pesetas; más de 27.000 kilos de víveres; 51 aves; 7 cabezas de ganado y 245 piezas de ropa.

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Texto procedente de la obra del canónigo de la Catedral de Santiago de Compostela, Revdo. P. D. Manuel Silva Ferreiro, Galicia y el Movimiento Nacional: paginas históricas, 1938.

lunes, 28 de junio de 2010

Moaña: estado social; sucesos de julio; aportaciones

La organización más floreciente de la comarca, era sin duda alguna "Fraternidad Marinera" con sede en Moaña, y un total de afiliados superior a 1.200.

Perteneciente esta sociedad a la C. N. T., seguía en todos los conflictos sociales los procedimientos de violencia preconizados en todas partes por la Confederación.

Las huelgas, ininterrumpidas casi desde hacía ya mucho tiempo, eran siempre acompañadas del atentado, en el que solía emplearse como arma principal la dinamita (1).

Influenciada además esta organización por elementos anarquistas de marcado predominio en el seno de la misma, constituía un serio peligro para la paz y tranquilidad de toda la comarca.

Otra sociedad había en este sector de tendencias más moderadas que "Fraternidad Marinera", si bien, en los últimos tiempos, había adoptado, en la práctica al menos, una gran parte de su ideario: "Agricultores de Domayo" se titulaba, y tenía su residencia en la parroquia del mismo nombre.

Por lo que se ve, no faltaba en Moaña ambiente para una revolución "tipo Moscou", ni faltaban tampoco quienes, el 18 de julio del año 1936, pudiesen recoger las órdenes emanadas del Ministerio de la Gobernación.

Con todo, poca importancia tuvieron en Moaña los sucesos de julio. El Presidente de la C. N. T. conocido por "Casqueiros", el Secretario de la U. G. T. "Hijo del Caseiro", Vilariños, el "Hijo de la Perica", Barreiro y otros dirigientes no pudieron desbordar a las masas, que se limitaron a la requisa de armas, registros domiciliarios, cacheos y organización de partidas, que apenas si sirvieron para otra cosa más, que para disolverse con mayor rapidez de la que habían tenido para organizarse, y huir a la desbandada una vez conocido el fracaso del movimiento rojo en la provincia.

Depuestas las autoridades del F. P., fue nombrado Delegado de O. P. el Capitán de Caballería D. José Carbajal, de cuya actuación, así como de la de otras autoridades y personas de Moaña, dan idea los datos siguientes:

En Marzo de 1937, Moaña había dado al Movimiento: para la suscripción del Ejército, Milicias, fuerzas de Asturias y otros conceptos, 12.207 pesetas con 90 céntimos; más de 4.460 kilos de víveres; 199 piezas de ropa, y otros objetos cuya enumeración se haría interminable.

(1) Alguien tuvo la curiosidad de llevar cuenta de las bombas que los huelguistas de Moaña hicieron explotar en uno de los conflictos que duró más de un año (entre el 33 y el 34), habiendo contado contado hasta el número de 96 bombas.

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Texto procedente de la obra del canónigo de la Catedral de Santiago de Compostela, Revdo. P. D. Manuel Silva Ferreiro, Galicia y el Movimiento Nacional: paginas históricas, 1938.

domingo, 27 de junio de 2010

Cangas del Morrazo: estado social; sucesos de julio; aportaciones

Predominaba en esta Villa, netamente marinera, la organización obrera de la C. N. T. con tendencias marcadísimas al Comunismo, como consta de documentos recogidos por la Guardia Civil en registros verificados a raíz de los sucesos que reseñamos, documentos que nos han sido exhibidos, pero cuya transcripción no nos ha sido autorizada.

El ambiente era malísimo. Aquellos marineros que un día fueran de los más honrados de nuestras costas, escucharon también el canto de la sirena marxista que logró sugestionarlos, hasta el punto de hacerles creer "necesidad ineludible", embarcar con ellos en la nave revolucionaria, a sus mujeres y a sus hijos.

Cerca de 1.000 mujeres componían en Cangas el censo de población femenina afiliada a "Alianza Marinera", que, con 300 de "Solidaridad Marinera" de Aldán, daban un total aproximado de 1.300 mujeres que consagraban al Sindicato las atenciones que robaban al hogar. Con todo, el pueblo de Cangas conservaba todavía un fondo marcadamente religioso, que no pudieron borrar del todo los falsos redentores que antes, y después sobre todo del año 34, intensificaron en él su demoledora propaganda.

Ya en este año, año de Asturias, la huelga revolucionaria se manifestara en Cangas de modo crudo y violento, con asaltos, atentados a la propiedad y actos de sabotaje, que hicieron necesaria la presencia y actuación de la fuerza pública.

A partir de las elecciones de febrero, triunfo del F. P. como indebidamente se denomina esta etapa, se sucedieron las huelgas sin interrupción notable y sin justificación posible, sumiendo al pueblo en una honda crisis en que el pan faltaba porque se rehuía el trabajo.

En huelga estaban estos pobres marineros -sobre quienes el maestro Víctor Sánchez, el médico Piñó y otros habían volcado en estos últimos tiempos el veneno todo de sus revolucionarias prédicas- cuando los sucesos de julio vienen a echar por tierra los malsanos propósitos de unos hombres, que pasarán a la historia con la marca infamante del suicida, y con la más infamante aún del criminal y vil asesinato. ¡El pueblo no mató al pueblo! ¡Fueron los directores del pueblo los que a los hijos del pueblo asesinaron!

El día 18, obsérvase, no sin extrañeza y cierta preocupación en las personas de orden, que las comunicaciones con Cangas estaban cortadas. Unos lo atribuyen a averías en el tendido, mientras otros, más sensibles al ambiente de los tiempos, juzgaban que algo anormal sucedía.

En día 19 por la tarde, la actitud expectativa que los huelguistas habían observado en los anteriores, se ve transformada en efervescente actividad, que se manifiesta en crecimiento de grupos, requisa de armas y vehículos ordenada por el alcalde, y gritos más o menos revolucionarios. Este mismo día llega a Cangas la noticia del levantamiento de las tropas de África, y supieron entonces, quienes lo ignoraban, por qué el día anterior había sido cortadas las comunicaciones.

Toda la mañana del día 20 estuvieron los elementos revolucionarios de la Villa en contacto continuo con el Gobernador de la provincia, y obedeciendo acaso órdenes del mismo, salieron, a la una y media de tarde con rumbo a Pontevedra, dos camiones cargados de hombres dotados de escaso número de municiones, y armas en su mayor parte inutilizadas, pues, previsoriamente, la Guardia Civil había aconsejado a los poseedores de escopetas, les quitaran los punzones antes de entregarlas a los encargados de la requisa.

¡Los susodichos camiones, al igual que la carga que llevaban, no habían de llegar a Pontevedra! En Marín les cortaron el paso y... allí quedaron, como en otro lugar dijimos, armas y municiones, regresando a Cangas, maltrechos y mohínos, los hombres que en malhora dieran oídos a las perversas excitaciones de corazones ambiciosos que, pretextando el mejoramiento de la clase trabajadora, buscaban su propio mejoramiento.

Mientras tanto, en el cuartel de la Guardia Civil -en donde desde el día 14 se había concentrado el puesto de Bueu formando un total de catorce hombres- nada se sabía de la actitud de las fuerzas de la capital, ni de las de las otras plazas.

A la expectativa permanecieron Guardia Civil y Carabineros que se habían unido, sin ser molestados por los diversos grupos que se movían y gritaban sin cesar, hasta que, a las nueve de la noche, les comunica el jefe de la Benemérita desde Pontevedra, el triunfo del movimiento español en aquella capital, y ordena sea proclamado en Cangas el Estado de Guerra.

Efectivamente, las once de la noche serían, cuando los pacíficos moradores de la Villa se enteran de que hay en Cangas una fuerza, que acaba de imponerse la dura obligación de velar el sueño de los ciudadanos, sacrificando para ello su propio sueño.

Posteriormente, tal vez aquella misma noche, los rojos intentaron destruir y hacer desaparecer el bando colocado por la Autoridad militar. No lo realizaron sin embargo, a pesar de que el pueblo estaba completamente a obscuras, por haber sido cortada la luz pocos momentos después de haber sido proclamado el Estado de Guerra.

Transcurrió la noche del 20 sin otro suceso digno de mencionarse y, parecía estar ya todo tranquilo, cuando otra noche, aprovechando la obscuridad producida también por otro acto de sabotaje en el tendido eléctrico, paquearon la casa cuartel de la Guardia Civil, siendo éste, por decirlo así, el último acto de presencia que en Cangas hicieron los revoltosos.

Ya el día 21, empiezan los registros de sociedades obreras y domicilios de los elementos más significados en la revuelta, algunos de los cuales fueron detenidos, huyendo sin embargo muchos debido a la confusión de los primeros momentos.

Posteriormente se dieron diversas batidas por los alrededores del pueblo en las que, aparte de la Guardia Civil y Carabineros, tomaron parte muchos ciudadanos de aquellos que, en los tiempos de persecución, habían sabido conservar su fe en Dios y su amor a España.

Aportaciones.

No pretendemos recoger en esta nota la aportación completa de Cangas al glorioso Movimiento Nacional. Sólo queremos dar unos cuantos datos, recogidos ya en marzo del 37 en el Gobierno Civil de la provincia.

En aquella fecha, el Ayuntamiento de Cangas había contribuido con 23.454 pesetas en metálico, y una cantidad considerable de víveres y de ropas.

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Texto procedente de la obra del canónigo de la Catedral de Santiago de Compostela, Revdo. P. D. Manuel Silva Ferreiro, Galicia y el Movimiento Nacional: paginas históricas, 1938.

sábado, 26 de junio de 2010

Bueu: estado social; sucesos de julio; primeras autoridades

El Ayuntamiento de Bueu integrado por sólo tres parroquias, Bueu, Cela y Beluso, pero con una población considerable, pudo haber dado mucho juego en la revuelta de julio, debido al carácter marcadamente avanzado de las agrupaciones obreras que allí tenían su sede.

Hallamos en Bueu la Sociedad "Adelanto Marinero", socialista en el orden político y comunista en el terreno social; Sociedad de "Oficios Varios", de tendencia más sensata que la anterior, afecta a la U. G. T., y "Sindicato Metalúrgico" tributario de la C. N. T. al igual que la Sociedad "Adelanto Marinero".

En Beluso había también una Sociedad de Agricultores que seguía unas veces las inspiraciones de la U. G. T., y otras las de la C. N. T. Esta Sociedad contaba con local propio, una magnífica casa donde celebraban -aparte del baile dominguero- una escuela nocturna (mixta) a la que acudía "Infancia anarquista" fundada bajo el patrocinio de la Sociedad, que, para la deformación de sus asociados, poseía además una Biblioteca compuesta de 400 volúmenes, que venían a ser otros tantos propagandistas de ideas revolucionarias y costumbres inmorales.

"Sociedad de Agricultores de Beluso", estaba en relación e íntimo contacto con el "Centro Comunista de Vigo", y sostenía correspondencia con organizaciones masónicas de España y el extranjero, siendo sus dirigentes los responsables principales de la profunda transformación y cambio radicalísimo de gentes marineras y labradoras que, en muy breve tiempo, pasaron de un estado de honradez y disciplina social admirables, al de intolerable insubordinación y relajamiento en que las encontró el Movimiento de julio.

Este, se manifiesta de modo especial en Bueu, a donde la industria conservera de las importantes fábrica Massó y otras, hacía converger en gran número, trabajadores de Bueu, Cela, Beluso y otras parroquias vecinas.

En los primeros días, 18 y 19, se entretienen los dirigentes de las sociedades en requisar -por mandato y bajo la dirección del Alcalde que pone a su servicio una pareja de carabineros- armas y municiones, y en reclutar los hombres que habían de utilizarlas.

El día 20, declarada la huelga general, abundan las coacciones contra los que querían trabajar porque necesitaban comer, y se organizan las expediciones armadas que han de subir a Pontevedra... si no se quedan en el camino.

En efecto, a las tres y media de la tarde de este día, sale para la capital en dos camiones la primera expedición, que llega a su destino capitaneada por el primer Teniente Alcalde Francisco Piñeiro.

Una hora más tarde, sale con igual dirección la segunda, compuesta de tres grandes coches que, detenidos en Marín y desarmados sus ocupantes, retornaron a las dos horas a Bueu con muy pocos hombres; los más prefirieron -temiendo acaso las burlas y rechiflas de los que los viesen llegar tan humillados después de una salida tan majestuosa y marcial- abandonar los coches, y regresar dando un paseíto por los montes.

A pesar de este inconveniente, y después de haberse declarado ya el Estado de Guerra, los revoltosos continuaron siendo en Bueu la única autoridad visible hasta el día 24, en que, tres guardias de asalto y tres marineros que llegaban de Marín enviados por el Sr. Bastarreche, fueron suficientes a imponer el orden y devolver la tranquilidad al pueblo. Los promotores principales habían huido ya el día anterior, no sin haber intentado antes cortar la carretera de Bueu-Pontevedra, lo que no pudieron ver realizado, pues la dinamita colocada en el puente de Lapamán, sólo consiguió hacer en él destrozos de muy poca importancia (1).

Estos elementos emboscados, no llegaron sin embargo a perturbar el orden impuesto en Bueu a partir del momento en que la media docena de soldados a que nos hemos referido antes, desfiló por sus calles en paseo triunfal; y Bueu, bajo la acertada dirección del primer Delegado de Orden Público -Alcalde más tarde- D. Camilo Davila y Davila, olvidó bien pronto los momentos de intranquilidad y angustia porque había pasado, para pensar solamente en la Nueva España, entregándose a ella con todo cuanto poseía en sus arcas, en sus graneros, y en las mallas de sus redes.

(1) Los fugitivos se refugiaron en los montes "Castrillón" y "Outeiros", a donde, en dos ocasiones por lo menos, fueron a visitarles algunos de los que, enmascarados aún, vivían tranquilamente en la planicie, para de aquellos recibir orientaciones y consejos. Estos elementos celebraron una reunión en el monte Outeiros y otra en Castrillón, a la que concurrieron unos 150 hombres, acordándose no reanudar el trabajo, y si obligados salían al mar los marineros, volver sin pesca.

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Texto procedente de la obra del canónigo de la Catedral de Santiago de Compostela, Revdo. P. D. Manuel Silva Ferreiro, Galicia y el Movimiento Nacional: paginas históricas, 1938.

viernes, 25 de junio de 2010

Los hidros de la base de Marín

Acaso fuera este el lugar indicado para destacar la heroica gesta llevada a cabo por los hidros de Marín en el Movimiento de 1936.

Sin embargo -como muchas de las acciones en que han tomado parte quedan ya reseñadas al hablar de cada uno de los pueblos en que aquellas tuvieron lugar- nos creemos relevados de reproducirlas aquí. Diremos tan sólo, que después de recorrer en vuelo incansable y eficaz trabajo los espacios todos de la región gallega, facilitándola en unos pueblos y decidiendo en otros la victoria, fueron a cosechar nuevos triunfos y a conquistar nuevos laureles a tierras asturianas dos de ellos, protegiendo desde Ribadeo el avance de las columnas gallegas, y a las costas africanas los otros tres, para defender, en los primeros momentos, el transporte de tropas a la Península.

Hemos de hacer constar también, para eterna gloria de los tripulantes de estos tres aparatos que marcharon a Ceuta, que, antes de salir de Marín, se dieron sus tripulantes palabra de honor de cumplir el compromiso a que entre si se habían obligado: si encontraban algún avión rojo en su ruta, uno de los hidros (acaso el más próximo) se lanzaría a estrellarse contra él, para que los otros dos pudieran llegar a su destino. Afortunadamente, no tuvieron necesidad de hacerlo; pero esto no disminuye en nada el arrojo y singular valentía de aquellos caballeros del aire, de cuyo ulterior comportamiento nos habla, mejor de lo que pudiéramos hacerlo nosotros, el siguiente telegrama del General Franco:

Para Pontevedra.- 6 de agosto de 1936.- De Tetuán.- Hora 7,30.

General Franco a Jefes Base Naval Marín.- "Día hoy llevamos a cabo operación batir escuadra y pasar convoy a Algeciras de cinco barcos, con material tropa apoyado por acción aérea y naval de un cañonero, un torpedero y un Uad. Acción aérea intensísima y eficaz, logrando despejar camino pero entraron en aguas inglesas el destructor acosado por aviones nos retrasó paso. Destructor desembarcó en Gibraltar 18 muertos y 28 heridos graves hechos por nuestros hidros. Logramos que Gobernador de Gibraltar le obligase a hacerse a la mar teniendo que llevarse a cabo nueva operación ante llegada otros barcos escuadra, que fueron disueltos y perseguidos por nuestros aviones, haciéndoles importantes blancos y averías. Destructor Lepanto pedía a medio día auxilio urgente, resto escuadra y jefe ésta ordenaba le socorrieran los demás. Fue visto escorado ruta Málaga; barcos escuadra dieron parte su Jefe de haberlo encontrado. Destructor Valdés alcanzado bombas cien kilos importantes averías. Destructor Alcalá Galiano también tocado y perseguido. Últimos momentos de convoy hubo nuevos intentos de ataque por un destructor sosteniendo combate que fue batido. La escuadra tuvo importantes bajas con muchos muertos y heridos. Por nuestra parte no tuvimos ninguna baja ni daños en el material. Me complazco en participarle brillantísima actuación cañonero "Dato" Torpedero 18 y Uad que en protección inmediata convoy se batieron con unidades navales superiores con gran entusiasmo y eficacia, así como dos hidros de la Marina, que hicieron importantes blancos en destructores siguiendo todos heroicas tradiciones Marina Española".

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Texto procedente de la obra del canónigo de la Catedral de Santiago de Compostela, Revdo. P. D. Manuel Silva Ferreiro, Galicia y el Movimiento Nacional: paginas históricas, 1938.

jueves, 24 de junio de 2010

Marín: momentos de peligro

Estos se produjeron en Marín a los dos días de proclamado el Estado de Guerra, y cuando ya el Comandante del Polígono había cursado los siguientes despachos:

Comandante del Polígono "Janer" a General de 8.ª División.- Coruña.- Y Almirante Base Naval Ferrol.- "Nombre propio y dotación felicito efusivamente a V. E.. Punto. A las 18 horas proclamé Estado Guerra entre aclamaciones entusiastas población".

Comandante Polígono "Janer" a General Jefe Ejército África.- "Reciba entusiasta adhesión extensiva al glorioso Ejército de España. Guarniciones gallegas están unidas habiéndose proclamado Estado de Guerra en toda la Región".

El día 22 de julio, cuando ya toda Galicia estaba en pie de guerra contra el conglomerado de antipatriotas que venían desangrando a España, intentaron éstos hacer en Marín lo que en muchos barcos de guerra hicieran otros camaradas: asesinar a jefes y oficiales, y apoderarse del Polígono.

La trama había sido fraguada por auxiliares de distintos cuerpos, y su desarrollo estaba concertado para las nueve de la mañana del susodicho día 22. Quiso la providencia que se malograse, al ser descubierta en la siguiente forma:

De Marín habían de salir para Vigo dos pequeños guardacostas, con objeto de transportar a aquella plaza fuerzas de asalto. Llegada la hora de partir, los maquinistas se negaron a obedecer, dándose de ello cuenta al Comandante del Polígono.

Enterado éste, llamó al Segundo, D. Pedro Fontenla. Conferenciaban ambos, y acuerdan convocar a todos los auxiliares para que el Comandante les hablase (1).

Destacado con algunos individuos de tropa en el monte "Gorila" próximo al Polígono, se hallaba uno de los convocados, auxiliar de Artillería D. José Pérez, que, para acudir a la citación del Comandante, dejó en su puesto al cabo cartero Juan Martínez Rey. Martínez Rey estaba enterado del complot: sabía que el Auxiliar Pérez era uno de los elementos principales de la conjuración y, tan pronto como se vio libre de la presencia del traidor, se fue corriendo al Polígono a contar a sus jefes todo lo ocurrido.

Fue así, como estos se enteraron de como el tal Pérez propusiera a la gente que tenía a su mando, la conveniencia y necesidad de deshacerse de unos jefes "que les estaban engañando, asesinando a éstos y todos los oficiales".

Ante el temor de que la sublevación fuese adelante (a pesar del efecto visiblemente favorable que la arenga del Comandante produjera en los Auxiliares) y, ante la dolorosa perspectiva de verse obligado a tener que ahogarla en sangre, llamó Bastarreche, a las ocho de la mañana del día 21, al Capitán Bernal, significándole la conveniencia de que a Marín se enviasen fuerzas de Pontevedra, cuya sola presencia bastaría tal vez para detener y cortar los levantiscos propósitos de unos cuantos desgraciados.

Así fue. A las dos de la tarde (2), hora en que Bernal pudo ver reunidos 20 paisanos voluntarios a los que armó convenientemente, y cuatro o seis guardias civiles, salió para Marín en compañía de un grupo de artilleros mandados por el Comandante Vila, organizándose allí, con esta fuerza y los marinos de la Base, un brillantísimo desfile que, a su paso, arrancaba fervorosas aclamaciones del público, al tiempo mismo que apagaba los entusiasmos marxistas de los auxiliares.

(1) Tenía el Comandante gran prestigio entre toda su gente.

(2) Antes no pudo hacerse, por hallarse la fuerza patrullando por las carreteras y extramuros de la ciudad.

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Texto procedente de la obra del canónigo de la Catedral de Santiago de Compostela, Revdo. P. D. Manuel Silva Ferreiro, Galicia y el Movimiento Nacional: paginas históricas, 1938.

miércoles, 23 de junio de 2010

Se declara en Marín el Estado de Guerra

A los hechos narrados, siguió el natural cambio de impresiones entre el Comandante, Jefes y Oficiales del Polígono.

Cuenta el Comandante lo que pasa con la guarnición de Pontevedra, y no se recata la fogosa oficialidad de Marín en manifestar su pensamiento, contrario a prolongar una espera que las circunstancias reprueban, y que puede resultar suicida.

No falta entre los reunidos quien sugiera al Comandante -en vista de las confidencias que aseguraban estar llegando al Ayuntamiento camiones de gente armada- la idea de salir a la calle, prescindiendo de lo que pudiese hacer la guarnición de la capital.

Esta proposición (que partiera del Segundo D. Pedro Fontenla, y que fue, puede decirse que unánimemente compartida por la oficialidad), era la que al fin había de prosperar.

Hacia las tres de la tarde, este cambio de impresiones a que venimos refiriéndonos, fue violentamente cortado por el seco estampido de una detonación, que llegó procedente, al parecer, de la parte alta de la carretera de Cangas-Pontevedra, inmediata al Polígono. De éste salieron, en aquella dirección, ocho hombres primero y luego una sección de 36, que cortaron la marcha a dos camiones y un coche ligero que iba en dirección a Pontevedra cargado de escopeteros, que desde aquel momento dejaron de serlo, a no ser que puedan también llevar este nombre los que, privados de la escopeta, tienen que armarse de paciencia.

Contra la detención y desarme de las flamantes (1) milicias marxistas de Cangas y Bueu, reclamó bien pronto el Gobernador de Pontevedra, que telefónicamente, ordenó al Polígono, "devolviesen las armas recogidas".

-Mañana las devolveremos Sr. Gobernador: -le contestaron.

-¿Con qué derecho han desarmado ustedes a esa gente?

-También mañana veremos eso.

Y... no fue necesario esperar a mañana. Aquel mismo día (y a las pocas horas, seis de la tarde) pudo saber el Gobernador que las fuerzas del Polígono estaban en la calle, proclamando el Estado de Guerra en Marín y sus contornos.

No debía esperarlo el Gobernador y sin duda se resistía a creerlo, pues, a poco de salir los bravos marinos y, en el momento preciso en que Bastarreche -con su gente y un patriótico y vibrante discurso- se ganaba la voluntad de una gran parte de los revolucionarios de la villa, llamaba aquel al Polígono y decía al Segundo D. Pedro Fontenla que saliera al teléfono:

-Les llamo para comunicarles las últimas noticias del Movimiento: Sevilla se rindió y Carabanchel también. El movimiento está sofocado en todas partes. Y, a renglón seguido: -Acabo de enterarme de que ustedes van a declarar el Estado de Guerra (2).

-No señor; no hay tal cosa. Le han informado mal. Se ha declara ya y continúa declarándose en estos momentos.

-¡Ah! ¿Sí?

-Sí.

Poco después vuelve a sonar el teléfono, y era esta vez la Comandancia militar de Pontevedra quien pedía comunicación, para rogar al Jefe del Polígono enviase cuanto antes un hidro a Pontevedra, a fin de que protegiese a las fuerzas que iban a salir a la calle.

El hidro -que ya estaba preparado, pues a petición de la Comandancia de la Guardia Civil, como en su lugar hemos visto, acababa de realizar un vuelo sobre Pontevedra para arrojar unas proclamas tiradas en una imprentilla del Polígono, como había hecho ya en Marín- salió de nuevo para la capital con órdenes expresas de bombardear el Gobierno civil y el Ayuntamiento, si los revoltosos no se sometían.

No fue necesario esto. La sola presencia del aparato bastó para dispersar a gran parte de los elementos marxistas, y aquel vuelve a su base, no sin haber hecho antes fuego de ametralladora para abrir paso a la fuerza embotellada casi en las cercanías del cuartel, por un enemigo infinitamente superior en número.

De lo expuesto claramente se desprende, que el Polígono de Marín, aún cuando no había perdido el contacto con los elementos que más empujaban en Pontevedra para que las tropas saliesen de sus cuarteles (3), no sabía, a la hora de proclamar el Estado de Guerra, la actitud definitiva que adoptarían las tropas de la capital.

Esto, unido a que las noticias respecto a las demás guarniciones de Galicia, excepto de Vigo (4), o no existían o eran sumamente confusas, nos da una idea aunque pequeña, del valor, arrojo y heroísmo de jefes, oficiales y dotación de la Base; idea que se agranda, si tenemos en cuenta lo reducido de aquella guarnición compuesta de unos 50 auxiliares y 300 marineros, número insignificante (del que aún había que restar algunos dudosos) para afrontar aquellas circunstancias y otras posibles contingencias.

No podían confiar tampoco nuestros heroicos marinos en la suficiencia de sus máquinas de guerra. Aparte de algunos cañones, ¿qué había en Marín en la hora solemne de aquel 20 de julio de 1936?

¡Muy poca cosa!: cinco hidros (5); el torpedero núm. 9 mandado por D. Juan León, Teniente de navío, que hubo de redoblar la vigilancia en su barco (6); dos barcos de vigilancia, "Bañobre" y "Castelló", mandados por contramaestres que en aquellos momentos daban señales, no precisamente de valentía, sino más bien de no saber a que carta quedarse, y el "Ferrolano", remolcador del Polígono.

Estos eran los elementos con que Bastarreche y sus oficiales contaban en Marín cuando dieron el primer grito de ¡Viva España! y ¡Viva Franco!, grito con que electrizaron a sus subordinados, y despertaron al pueblo del marasmo en que le habían sumido las terroríficas amenazas de los marxistas.

(1) Pudiéramos también llamarlas marciales... por la cara de mes de marzo que pusieron, al verse interrumpidas en su marcha triunfal.

(2) Al Gobernador le habían dicho que los marinos salieran ya a la calle, pero... ¡de alguna manera había de preguntar si esto era verdad!

(3) Capitán de la G. C. D. Manuel Bernal, Capitán de Artillería don Eduardo Rodríguez; Teniente de Asalto Sr. Vázquez y otros.

(4) Sabían que en Vigo se había declarado ya el Estado de Guerra.

(5) Uno de ellos con las alas separadas; pero fácilmente acondicionable para ser utilizado.

(6) Necesitaba hacerlo, pues no toda la tripulación era de confianza.

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Texto procedente de la obra del canónigo de la Catedral de Santiago de Compostela, Revdo. P. D. Manuel Silva Ferreiro, Galicia y el Movimiento Nacional: paginas históricas, 1938.

martes, 22 de junio de 2010

Marín: actúa el Polígono

Conocido en Marín el matiz del Movimiento -por estos y otros despachos que anotamos al margen (1) y que claramente demuestran las grandes dificultades que el Generalísimo tuvo que vencer para transportar a la Península las primeras tropas de África- se desplazan a Pontevedra cuatro oficiales del Polígono, los cuales (después de haber sido detenidos a la entrada de la población primero, por dos municipales y cuatro pistoleros, y a la entrada del Cuartel de Artillería después por centenares de hombres que, armados, aparecían estacionados frente al cuartel), arriban al fin a su destino, entrevistándose con los oficiales artilleros a quienes buscaban.

No debían ser los únicos elementos extraños al cuerpo que aquel día, 19 de julio, habían entrado en el Cuartel de Artillería, pues, a poco de estar allí, pudieron oír a la primera autoridad civil de la provincia que preguntaba al Gobernador militar, si aquello era un cuartel o un asilo para recoger gente.

A la mañana siguiente (en la imposibilidad de hacerlo aquella noche por hallarse los alrededores del cuartel muy vigilados) salieron para Marín protegidos por un camión de artilleros, y con la ingrata impresión de que en Pontevedra no se declararía el Estado de Guerra.

Comunicada tal impresión al Jefe del Polígono, decide éste salir para la capital, "mientras ustedes, dice a la oficialidad, preparan gente para salir a la calle" (2).

Mientras el Comandante del Polígono se hallaba en Pontevedra -bien llamado por el general, o bien motu proprio, con ánimo de influir en él decidirle a declarar el Estado de Guerra- las fuerzas del Frente Popular en Marín que venían desplegando una actividad extraordinaria desde el día 18 (3), declaran la huelga general revolucionaria, mediante el toque extraordinario de las sirenas de los barcos pesqueros surtos en el puerto, ordenado, a la una de la tarde del lunes día 20, por el Comité (4).

Al toque de las sirenas, sigue la concentración en gran número de obreros y campesinos de todos los alrededores de Marín, que llegan a la villa ostentando muchos de ellos distintivos rojos, y saludando todos al estilo comunista.

En el desván de la Casa-Ayuntamiento se trabaja afanosamente en la preparación de bombas y otros explosivos; se reparten armas y municiones a los elementos más destacados; efectúanse registros domiciliarios, y corre insistentemente el rumor, que llega hasta el Polígono, de que las masas van a proceder al asalto de éste.

A las órdenes del Segundo (pues el Comandante no había regresado todavía de Pontevedra) formó toda la fuerza rapidísimamente, y enfilado el Ayuntamiento con el cañón del muelle, esperaron, arma al brazo los marinos, dispuestos a recibir a los asaltantes con todos los honores.

Pasaba el tiempo y, ni los presuntos asaltantes se decidían, ni el Comandante regresaba de Pontevedra causando su tardanza cierta preocupación en la oficialidad del Polígono, acentuada por el mal cariz que en la villa iban tomando las cosas.

Por fin, no mucho después del alarmante toque de las sirenas, llega de la capital el Sr. Basterreche, visiblemente contrariado por las noticias no menos pesimistas que las que trajeran por la mañana sus subordinados: En Pontevedra habían surgido graves dificultades que entorpecían la declaración del Estado de Guerra. Por consiguiente... "¡Rompan filas!"

Esta orden -que la fuerza de las circunstancias arrancaba al Comandante del Polígono- cayó en Jefes, Oficiales y tropa, como un fuerte mazazo que los dejara insensibles. Obedecieron no obstante, y las formaciones quedaron deshechas. ¡No habían de tardar mucho sin embargo en rehacerse de nuevo!

(1) Ministro de Marina a Jefe flotilla submarinos: "Concentre sus barcos frente a Melilla. Impedirá toda salida de transportes: comunique novedades y situación barcos cada dos horas".

Dotación Barcaiztegui a Ministro de Marina.- ¡Viva la República!.- Esta dotación pone en conocimiento de V.S. que ha conseguido hacer abortar movimiento contra el Régimen a bordo de este buque, teniendo detenidos a Jefes y Oficiales que intentaron hundir buque. Esperamos instrcciones. ¡Viva la República!

(Este servicio ha sido comunicado luego por el Gobierno a Cádiz, Cartagena y Ferrol, a la Base de Mahón y a la Escuadra).

Otro radio del Destroyer "Valdés", comunicando que tiene averías por embarrancamiento y que por eso no ha podido cumplir las órdenes del Ministro. Firma "La Dotación". ¡Así andaba ello!

Otro del "Churruca", por el que este barco hace saber al Vicealmirante Jefe de la Base Naval de Cartagena, que, "por quemaduras de importancia a un marinero de la dotación, entró en Ceuta para hospitalizarlo". ¿Estratagema del Comandante del barco? Eso creemos.

Otro del Ministro al Comandante del Almirante Valdés: "Digan urgentemente quien manda el barco".

Y finalmente: Ministro a dotación "Churruca": "Cruzad delante Ceuta fuera alcance eficacia cañones tierra, impidiendo por todos medios todo intento de transporte de tropas".

(2) Otra referencia nos asegura que el Comandante fue llamado a Pontevedra por el General, "para redactar el bando".

(3) La Casa Consistorial, en cuyo salón de sesiones se había instalado un aparato de radio por orden del Alcalde Antonio Blanco Solla, estuvo abierta de noche y día desde que se conoció la noticia del levantamiento de África. A ella fueron llevadas en la noche del 19 al 20, armas y otros utensilios de resistencia.

(4) Formaban el Comité revolucionario en Marín: Alcalde Antonio Blanco Solla, Santiago Ramos Ramos, Andrés Santos (a) "Rachón", Bernardino de la Torre, Rafael Jaén y Francisco Crespo (a) "Cautivo".

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Texto procedente de la obra del canónigo de la Catedral de Santiago de Compostela, Revdo. P. D. Manuel Silva Ferreiro, Galicia y el Movimiento Nacional: paginas históricas, 1938.